lunes, 15 de septiembre de 2014

Perú Amazon Tours 3 días / 2 noches

Tours Perú Amazonas, primero que los visitantes pueden ver es el sitio arqueológico Chullpas de Ninamarca (tumbas pre-incas) todavía se encuentra en el altiplano andino. Más adelante, se llega más cerca a una zona más cálida de un bosque de niebla aparece como un espeso velo de nubes situadas en el comienzo del Parque Nacional del Manu. Luego continúa más profundamente en la selva hasta llegar a las tierras bajas de la zona Cultura Manu. El parque cubre un área de 20.000 km2 de la Amazonía peruana y es considerado como uno de los mejores lugares de Sudamérica para ver la vida silvestre tropical !!! Los Perú Amazon Tours que muestra una gran variedad de animales (casi el 50%) que no se pueden ver en cualquier otro lugar en el mundo !!!

Itinerario Detallado:

Perú Amazon Tours 3 días / 2 noches

DIA 1: CUSCO, Ninamarca, MANU ZONA CULTURA, Pilcopata, TIKARI LODGE, PERU AMAZON TOURS

Salimos de Cusco temprano en la mañana para comenzar nuestro viaje de aventura! En primer lugar, somos llevados por el transporte privado al lugar llamado Ninamarca observar “chullpas” pre-incas (tumbas) de la cultura de la Lupaca. Luego, continuamos Paucartambo, un pueblo colonial con calles estrechas y hermosa iglesia, donde conservan sus antiguas costumbres. Más tarde, subimos a Acjanaco Pass (3.550 msnm) considerarse una entrada al Parque Nacional del Manu y luego llegamos al mirador de Tres Cruces de Oro (3700 msnm) para ver uno de los mejores amaneceres del mundo! A partir de ahí, comienza nuestro descenso hasta el borde de la selva del Manu pasando primero un bosque enano y hay un bosque de nubes donde podemos ver un gallito de las rocas, colibríes, quetzales colores sorprendentemente, trogones, papamoscas gris y el mono choro. De la flora, podemos ver una gran variedad de orquídeas, musgos, helechos, etc Por último, llegamos a Pilcopata (700 msnm), donde nuestro primer alojamiento – se coloca Tikari Logia. Podemos refrescarnos no tener una ducha y después de eso, se nos sirvió la cena, antes de llegar a la cama.

DÍA 2: Pilcopata, Atalaya, Rainforest Lodge, Perú Amazon Tours

Después del desayuno, continuamos nuestro viaje en coche privado (una y media hora) hacia el puerto de Atalaya (500 msnm). Allí, nos embarcaremos en un bote a motor para continuar por alrededor de media hora de navegación en el río Alto Madre de Dios. A lo largo de las riberas rocosas, tenemos una gran oportunidad de observar la vida silvestre del río al igual que muchas aves, tortugas o lagartos tomando el sol. Por la tarde, llegamos a nuestro próximo lodge – Rainforest Lodge. Entonces vamos a explorar los caminos cercanos donde podemos ver una gran diversidad de especies, por ejemplo, tarántulas, serpientes, hormigas, mariposas, algunas especies de monos, árboles enormes, plantas eróticas, palmeras, etc Después de eso, volvemos a nuestra casa de campo a durante la noche.

Opcional: Una caminata nocturna.

DÍA 3: PERU Amazon Tours, Rainforest Lodge, de Loros COLLPA, ATALAYA, CUSCO

Después del desayuno, nos embarcaremos en una lancha a motor que nos lleva a una 10 minutos lejos collpa de loros, periquitos y Aras (guacamayo), que es una experiencia inolvidable! Después de esta actividad, retornaremos al albergue para desayunar. Entonces volvemos a bordo de nuestro barco para iniciar regresar. Nuestra primera parada es en el Puerto de Atalaya, donde nuestro vehículo privado nos espera para llevarnos de regreso a Cusco llegando allí entre las 7 y las 7:30 pm.

IMPORTANTE !!
¡Tienes que ser vacunados contra la fiebre amarilla, así como para llevar algunas pastillas contra la malaria con usted !!

Incluido en Peru Amazon Tours  3 días:


  • Un naturalista profesional guía turístico.
  • Transporte de lanchas motoras.
  • Privado de transporte terrestre de vehículos.
  • Un cocinero profesional.
  • Comidas: desayuno 3x, 3x almuerzo, cena 3x y agua potable (Nota: la opción vegetariana a petición, sin costo adicional!);
  • Alojamiento: 3 noches en alojamientos en la selva;
  • Botiquín de primeros auxilios, incluyendo un extractor de veneno, tratamiento picadura de mosquito y un antídoto para la mordedura de una serpiente;
  • Los chalecos salvavidas;
  • Las comunicaciones por radio;
  • Botas de goma.

No se incluye en Peru Amazon Tours 3 días:


  • Cualquier vuelo de salida del aeropuerto ni impuestos;
  • Seguro de viaje;
  • Vacunación;
  • Desayuno en el primer día y cena del último día;
  • Bebidas;
  • Consejos para el personal local.


Lo que para llevar con usted a Peru amazon tours 3 días:


  • Repelente de mosquitos (DEET 35 recomienda como mínimo !!),
  • Pasaporte original,
  • Un saco de dormir (se puede alquilar de nosotros también!),
  • Mochila pequeña,
  • Camisetas largas de algodón de manga (preferiblemente de color verde),
  • Pantalones largos de algodón,
  • Calcetines largos de algodón (que se ponga en los pantalones),
  • Zapatos cómodos para caminar,
  • Sandalias o zapatos ligeros,
  • Equipo de lluvia (por ejemplo, poncho para la lluvia),
  • (Sólo para el inicio de la gira en los Andes y la selva nublada) Sweater,
  • traje de baño;
  • Prismáticos (también alquilamos),
  • Cámara y su cargador,
  • Las bolsas de plástico que se utilizarán para la ropa y una cámara,
  • Un sombrero como protección contra el sol o la lluvia,
  • Artículos de higiene,
  • Toalla pequeña,
  • Papel higiénico,
  • Gel antibacterial,
  • Crema solar,
  • Gafas de sol,
  • Linterna (con bombilla de repuesto y baterías),
  • Un agua embotellada (1 litro como mínimo),
  • Dinero de bolsillo (Soles) para comprar algunas bebidas y souvenirs, así como a la punta.

Viaje en Tren a Machu Picchu 2 dias

Viaje en Tren a Machu Picchu 2 dias: Visitara uno de los hitos turísticos mundiales: la ciudad inca Machu picchu. La excursión se inicia a bordo del viaje por tren a machupicchu a su arribo al pueblo de Aguas calientes, donde comenzara su ascenso a la ciudadela, para vivir una de las experiencias mas inolvidables. Una vez en Machu picchu, podrá recorrer cada rincón de una de las 7 maravillas del mundo, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, además, de gozar de tiempo libre para explorar la zona por su cuenta, relajarse o meditar dentro de la ciudadela inca machupucchu y por ultimo retornar al Cusco.

Itinerario  Detallado del

Viaje en Tren a Machu Picchu 2 dias / 1 noche

TOURS DÍA 01.-

CUSCO CITY TOURS

Recepción, bienvenida y traslado al hotel elegido. Resto de la mañana descanso para aclimatación. A hora oportuna (1:30pm) recojo del hotel para realizar el City Tour, en el cual visitaremos el Qoricancha (Templo del Sol) y Convento  de Santo Domingo, la Catedral y la plaza principal del Cusco. Luego visitaremos los parques arqueológicos que se  encuentran aledaños a la ciudad de Cusco: Sacsayhuaman, Q’enqo, Pukapukara y Tambomachay. Retorno al hotel.  Pernocte en Cusco.

TOURS DÍA 02.-

CAMINATA EN MACHU PICCHU

Desayuno. Muy temprano por la mañana abordaremos el tren con destino al pueblo de Aguas Calientes, luego tendremos una visita guiada por el Santuario de Machu Picchu. Observaremos la zona agrícola, el sector urbano, ingresaremos por la puerta al Templo del Sol, las canteras de piedra, el jardín botánico, la Plaza de los Templos, las  Tres Ventanas, el Reloj Solar o Intihatana, la Roca Sagrada, entre otros. Luego tendremos un tiempo libre para  apreciar la majestuosidad del lugar y tomar fotografías. Terminando la visita retornaremos al pueblo de Aguas  Calientes para el almuerzo (por cuenta del pasajero) y luego nos trasladaremos a la ciudad del Cusco. Pernocte en Cusco.

TOURS DÍA 03.-

CUSCO SALIDA

Desayuno. A hora oportuna traslado a la estación o aeropuerto para retorno a ciudad de origen.

El Tour Incluye del Viaje en Tren a Machu Picchu 2 dias:

  • Traslado en Cusco Aeropuerto – Hotel – Aeropuerto
  • 2 noches de alojamiento en hotel elegido
  • 2 desayunos
  • City Tour / Tour Machu Picchu
  • Boleto Tren EXPEDITION
  • Boleto Qoricancha / Boleto Turístico parcial (BTP) / Catedral
  • Boleto de bus Aguas Calientes – Machu Picchu
  • Entrada a Santuario Histórico de Machu Picchu
  • Guía Profesional Bilingüe (Español – Inglés)
  • Asistencia durante todo el viaje

Viaje a Machu Picchu dia completo

Viaje a Machu Picchu dia completo: Los recogemos de vuestro Hotel por la mañana en transporte privado para luego transportarlos hacia la estación de Poroy (20 min. tiempo de viaje) para que desde allí aborden el tren con destino a Aguas Calientes. Arriban a Aguas Calientes a las 11:25 AM aproximadamente, allí mismo los recogemos y los dirigimos inmediatamente a la parada de buses con destino a Machu picchu (20 min. tiempo de viaje hasta Machupicchu). Visita guiada en la ciudadela Inca Machu picchu por 2 horas aproximadamente.


ITINERARIO DETALLADO DEL 

Viaje a Machu Picchu dia completo:

TOURS DIA 1:

CUSCO – MACHU PICCHU – CUSCO

Luego de la visita guiada tendrán un tiempo libre en Machu picchu de 1 hora aproximadamente, luego tienen que tomar el bus de bajada nuevamente hacia Aguas Calientes donde tendrán el tiempo necesario para almorzar (almuerzo no incluido).

Por la tarde tomarán el tren de retorno hacia el poblado de Poroy donde allí mismo los recogemos para transportarlos a Cusco dejándolos en vuestro Hotel en la ciudad del Cusco.

Fin de nuestros servicios.

INCLUYE EN EL VIAJE A MACHU PICCHU DIA COMPLETO:

  • Transfer privado Cusco – Poroy
  • Tickets de tren Poroy – Aguas Calientes,
  • Buses de subida y bajada a Machupicchu.
  • Entradas a Machupicchu
  • Visita guiada (compartido)
  • Tickets de tren Aguas Calientes – Poroy,
  • Transfer privado Poroy – Cusco


** LOS PRECIOS DE PERURAIL PUEDEN VARIAR DEPENDIENDO DE LA CLASE DE SERVICIO Y HORARIOS DISPONIBLES AFECTANDO EL PRECIO FINAL DEL PROGRAMA.

NO INCLUYE EN EL VIAJE A MACHU PICCHU DIA COMPLETO:

  • Aimentación



IMPORTANTE: LOS HORARIOS DE RECOJO Y RETORNO SERAN CONFIRMADO UNA VEZ COMPRADOS LOS TICKETS DE TREN RESPECTIVOS EN LA AGENCIA DE  PERU RAIL

viernes, 12 de septiembre de 2014

Kanas en Cusco – Peru Inca Trail

Kanas en Cusco – Peru Inca Trail: En Kanas, áspera y agreste provincia del Cusco, el carnaval, esa fiesta euro­pea que nació entre faunos en los bosques del dios Pan, toma un tinte típico y se convierte en una fiesta serrana. La mascarada se hace viril con la aguerrida presencia del ch’uku, hosco y huraño morador del risco. Nada más salvaje ni mis bravio que la danza nupcial de las alpacas parodiada por el hombre a 3,600 metros de altura, en punas quebradas por el fragor de la lluvia y el trueno.
Los ch’ukus, jinetes de briosos caballos desde que nacen, habitantes de las pampas de ichu, asombran con la rudeza de sus galas campesinas. Amarran a su cintura un faldellín de lanas que pesa por lo menos quince o veinte kilos y se ponen las famosas q’arawatanas o botas de cuero de res que ascienden desde el pie forrado de cuero hasta las ingles y sobre la cadera. Su montera tiene la forma de un casco guerrero que se adorna con cintas y borlas multicolores para las fiestas en kanas.
Sus manos tradicionalmente connaturalizadas con las herramientas de labranza, pulsan largos canutos de hipa atrincados con tiras de cuero, llamados pinkuyllus, en cuya monótona melodía se encuentra la clave de los más bizarros guerreadores de la sierra, los kanas. Para soplar estas cañas hay que tener pulmones poderosos y un aliento de puma. Las mujeres, flores de sierra, lucen para el carnaval policromas polle­ras que giran en el curso del wayno como ruecas y se abren en gigantescas corolas sobre la fresca esmeralda del k’achu andino. Un banderín terciado a la cintura indica su soltería, mientras las guirnaldas de pachakururus ponen una nota de coquetería en sus monteras “Kanas en Cusco – Peru Inca Trail”.
Durante la fiesta que se prolonga por toda una semana, las cholas en franco desafío sexual y de resistencia física tratan de vencer a los hombres en la danza. Sus veinte polleras castigan sus pantorrillas y mientras giran sobre el eje macizo de sus piernas divulgan a los cuatro vientos, en coplillas incoherentes e improvisadas sus secretos de amor, sus anhelos y fracasos sentimentales. Cuando bailan en pareja hay un momento que se llama el sillanakuy. El ch’uku cogiendo con ambas manos el pinkuyllu lo pasa por encima de la cabeza de la mujer y estrecha con él su cintura, bailando en un semiforcejeo. Hasta que, en medio de la danza, con un movimien rápido lo baja hacia las piernas y le hace perder el equilibrio. Pero a ve no ocurre así. La mujer soporta a pie firme el forcejeo y logra más bi derribarle, lo que es una vergüenza para cualquier hombre porque entonces ella mandará sobre él si deciden unir sus vidas “Peru Inca Trail”.
Otras, avanzada la noche, montarán de improviso en acto audaz 1 enanos y musculosos caballejos kanefios para internarse pampa adenten tanto que algún indio ebrio, jinete también de otro corcel, emprenda la persecución que debe concluir allende los pajonales entre susurros! juramentos qechwas. El ángulo puro de este romance primitivo con aroma a sangre1′ cañazo está en las parejas de adolescentes que acuden a la roca de Tt Qaqa, que según la leyenda es el primer toro español que bebió ag indias quedando petrificado en castigo en el pueblo de kanas del cusco.
Desde la roca los enamorados confían al río sus amores y sólo; tienen la certeza de que serán felices, porque el agua es símbolo de la v: y de lo eterno. Las palabras del hombre son definitivas y bellas: “Sólo vez los pejes de oro y plata del río de Toroqaqa besan los cascos del caF del ch’uku, sólo una vez canta el pájaro su canción en la misma rama. S pudieras hacer que las aguas retrocedieran y que los mismos pejes de y plata volvieran a besar los cascos del caballo del ch’uku y que el mis pájaro volviera a cantar la misma canción en la misma rama, pod entonces recobrar tu libertad. Siendo así, ¿quieres venir conmigo?”, y siempre dice que sí.
Otras parejas se unen en sirvinakuy con autorización de sus pad La ceremonia de unión es poética. Los novios vestidos de fiesta sube una barquita de totora y se despiden de la soltería internándose en la h mosa laguna de Languilayo. Al tocar la otra orilla, después de entregar sueños al agua, comienzan una nueva etapa de su vida. El carnaval kaneño no se reduce a manifestaciones de amor. Esta bién una fiesta de honda raigambre agraria, telúrica, en la que se realiza ofrenda a la tierra, Mamapacha, con el nombre de ch’allakuy y la mano del ganado o señalakuy.
Es el momento en que el yachayniyuq o brujo de la comarca en la protección de los aukis o manes tutelares, asperjando hacia los cua costados de la región con chicha de maíz. En el hayway la madre tierra recibirá en pago, entre otras cosas, qori t’anta, pan de oro y el golpe t’anta, pan de plata, el uywa chiwchií los k’intus, grupitos de tres hojas de coca con los bordes completos. Agorero, el yachayniyuq leerá el porvenir de su pueblo en los gran de choclo, en el sabor de la coca y en el crepitar del fuego que habla con la voz de las montañas del camino inca a machu picchu,  valle sagrado de los incas, inka jungle trek a machu picchu.
El simulacro del casamiento de las ovejas, que son adornadas c; flores y cintas, es otra de las ceremonias típicas del carnaval kane’ Previamente se quema en el aprisco incienso, anís, oro, pimienta, pan,” azúcar. Luego se hace que el mejor borrego y la mejor maltona, ambos blanquísimos vellones, mastiquen la coca y tomen la chicha o vino ddb echados sobre un poncho nuevo y vistoso.
Un poco después, marcado el ganado, la fiesta cobra vigor y se d borda por los campos. Las wifalas se desbordan al son de los pinkuvll y las cholas hacen ondear las banderas y su solterío. Li viento hincha I polleras en campanas multicolores y la chicha corre levantando polvo de pasión.
El indio generalmente hosco y triste expande así su espíritu una. al año. Luego tornará a la choza esfuminada en la bruma, al imperio si lante de la paja brava, a la soledad donde se fusiona el cielo con la rierr. a su latente esperanza. Ya llegará el día se dice, en que una reencarnad del kuraka deTungasuka, primer clarín de la libertad americana, calci como un San Gabriel indio las pampas puñeras con una imprecad libertaria.

Vivir en Cusco hoy con Peru Inca Trail

Vivir en Cusco hoy con Peru Inca Trail: En los albores del nuevo milenio, la sociedad cusqueña recuer­da al Jano de los antiguos romanos: con un rostro mira al pa­sado y con el otro al porvenir. Los cusqueños de todos los estratos sociales, en efecto, viven todavía bajo el peso de la tradición, pe­ro al mismo tiempo están enfrentados a una serie de factores que poco a poco están cambiando su manera de ser y de percibir el mundo. En pocas palabras, Cusco es también escenario de ese conflicto entre la tradición y la modernidad tan característico de los tiempos que corren.

tours cusco magico

Hasta mediados de siglo XX, la sociedad cusqueña vivía encerra­da en sí misma, aislada del resto del país y del mundo debido a su mediterraneidad. Era una sociedad prácticamente estratificada en castas, donde los indios de las comunidades o ayllus y los que servían en las haciendas ocupaban el último lugar de la escala so­cial. Los viajeros que llegaban a apreciar las antigüedades incai­cas eran pocos y utilizaban sobre todo el ferrocarril de la Peruvian Corporation, que unía diariamente Arequipa, Puno y la Ciudad Imperial.
Una terrible catástrofe natural, el terremoto que asoló la ciu­dad el 21 de mayo de 1950, fue la clarinada que sacó al Cusco de su letargo. Los enormes daños que había sufrido la antigua capi­tal de los incas despertaron la conciencia tanto del gobierno pe­ruano como de los organismos internacionales sobre la necesidad de un programa de largo aliento para la restauración y conserva­ción de sus monumentos. Uno tras otro se sucedieron, además, diversos proyectos desarrollistas que dieron prioridad a la indus­tria y la agricultura y sólo en segundo lugar contemplaron impul­sar el turismo.
Paralelamente, el campo vivía una gran efervescencia y se había convertido en escenario de la lucha de los indios de comunidades y haciendas por las tierras que les fueron arrebatadas a sus ances­tros. La Reforma Agraria puesta en marcha en 1969 fue el coro­lario de estos movimientos campesinos y puso final al sistema de las haciendas y los gamonales. Estos últimos eran los propie­tarios de grandes extensiones de tierras y se enseñoreaban sobre los indios gracias a que eran los intermediarios del poder político central en los más apartados lugares de la sierra.
Las murallas invisibles que rodeaban al Cusco se habían de­rrumbado y dos ríos humanos, los migrantes de zonas rurales y los visitantes extranjeros, la comquista del peru en cusco toursirrumpieron en la ciudad, contrariando, como no podía ser de otro modo, a una sociedad que se había acos­tumbrado a vivir encerrada en sí misma. El cusqueño tradicional culpa a los migrantes del campo del desordenado crecimiento de la ciudad, de la proliferación de vendedores ambulantes, incluso de la falta de limpieza e higiene y de los malos olores de algunas calles. A los turistas, en cambio, les echa en cara el traer costum­bres y modos de actuar que son distintos y hasta reñidos con los de los lugareños. Ambas actitudes, en el fondo, son seguramen­te reflejas, son una defensa contra cambios que se han producido muy rápidamente en las últimas décadas.

El cusqueñismo:

Si hay algo que caracteriza a los cusqueños, sobre todo a su clase intelectual, política y artística e incluso a la empresarial, es una profunda identificación con el pasado incaico de la ciudad, que llega incluso a la idealización de lo que fue el Tawantinsuyo. Es­te sentimiento y el discurso que lo acompaña han sido bautiza­dos como “cusqueñismo” y atraviesan la vida de la ciudad a lo largo de todo el siglo XX. Una de las manifestaciones del cusqueñismo es, por ejemplo, la creación de las fiestas del Cusco, que data de 1944 y que tiene la escenificación del Inti Raymi como su acto central. Obras de ornato de la ciudad realizadas en la última dé­cada, como el monumento a Pachacútec, el obelisco del Kuntur Apuchin, el mural y la fuente de la Avenida El Sol, son expre­sión de lo mismo.
Ciudad “eterna”, “milenaria”, “sagrada”, “ombligo del mundo”, “cuna de la cultura andina”, “Roma de los Andes”, “capital ar­queológica de América”, “entraña de la nacionalidad”, “centro solar de la civilización”, son algunos de los epítetos y frases que los intelectuales y artistas cusqueños han acuñado para ensalzar a su ciudad y que quien visita Cusco puede escuchar a cada paso, en los programas de ra­dio o televisión local, en los actos públicos de natu­raleza política o cultural o de boca de los guías de turismo.
Pero el cusqueñismo no se agota en la alta valo­ración del pasado incaico del Cusco y de su belleza monumental. Es también una profunda identifi­cación con sus tradiciones y la fe en que el Cusco, gracias a la devoción de sus pobladores, puede vol­ver a ocupar el prominente lugar que alguna vez tu­vo. Otros ingredientes de este sentimiento son el rechazo a lo foráneo y la creencia de que quienes no entienden el valor del Cusco monumental, supues­to caso de los migrantes del campo, son los princi­pales causantes de su deterioro.

La idiosincrasia:

cusco tours peru inca trailQuizás ese violento choque de dos culturas del que la ciudad fue escenario privilegiado explique un aspecto de la idiosincrasia de los cusqueños que les ha dado fama de personas difíciles de tratar: reservadas y poco afectas a decir y a que les digan las co­sas de frente. El hecho es, curiosamente, que los propios cusque­ños, como lo muestran algunas investigaciones realizadas en la ciudad, tienen una mala imagen de sus paisanos, a los que con­sideran egoístas, envidiosos y siempre dispuestos a poner trabas al que sobresale por su esfuerzo y su trabajo. A sus vecinos are- quipeños, por el contrario, el cusqueño los considera solidarios y siempre prestos a darse una mano unos a otros.
Herencia de esa sociedad marcadamente estratificada que sub­sistió hasta entrados los años setenta es el “choleo”, la margina- ción que sufren las personas que por su apariencia física o su modo de hablar y vestir están cerca del indígena. Si bien las manifes­taciones de discriminación por razones étnicas, culturales y ra­ciales se dan en todo el país, al extremo de que el ascenso en la escala social va siempre acompañado de un cambio de identi­dad, de indio a cholo y de cholo recién a ciudadano peruano, es paradójico que una sociedad que tanto se precia de su pasado incaico margine a quienes, por sus raíces y su cultura, encarnan más directamente ese pasado.

El Cusco tradicional:

cusco antiguo con peru inca trailSería erróneo, no obstante, pensar que la cusqueña es una so­ciedad que esconde conflictos en mayor grado que otras. En to­do caso, tal vez fuera así de no ser por el importante papel de cohesión social que juegan las fiestas en poblaciones que, como la cusqueña, tienen una marcada herencia cultural de las civili­zaciones andinas prehispánicas. Las fiestas implican, en efecto, un complicado sistema de “cargos” y “jurcas”, el mismo que con­siste en la elección, año a año, de las personas que tendrán la res­ponsabilidad de organizar los actos festivos, los “carguyoc” o mayordomos. Estos, a su vez, comprometen la ayuda (“jurcan”) de parientes y amigos, tanto para cubrir algunos de los numero­sos gastos como para encargarse de ciertos aspectos del compli­cado ritual de cada festividad.
Tan importante es la fiesta para los cusqueños que se puede afirmar, sin temor a exagerar, que la vida de la ciudad está pauta­da por el calendario festivo, que incluye desde las principales ce­lebraciones religiosas, como las de Semana Santa y el Corpus Christi, hasta las relacionadas con la Semana del Cusco, como el desfile cívico y el Inti Raymi, pasando por múltiples otras. Las manifestaciones festivas son también diversas, siendo las más ca­racterísticas las procesiones, en el caso de las fiestas religiosas, siempre con el acompañamiento de una banda de músicos o “cape­ros” y de alguna danza, y los desfiles en el de las civiles, los mismos que incluyen también comparsas de bailarines y carros alegóricos.
Todas estas manifestaciones tienen por escenario los espacios públicos y muchas de ellas la Plaza de armas de la ciudad y las ca­lles céntricas, con la consiguiente perturbación del tráfico vehicular.
El cusqueño, lejos de sentirse molesto por las incomodidades que suscitan las celebraciones que tan frecuentemente alteran el ritmo de vida de su ciudad, disfruta contemplando las procesio­nes y desfiles, para lo cual suele apostarse con mucha anticipa­ción en las graderías del atrio de la Catedral o bajo los portales de la plaza principal. Por lo demás, para los directamente implica­dos en la organización de la fiesta, la prolongación de las proce­
hike to machu picchu peru inca trail
hike to machu picchu peru inca trail
siones y desfiles son las comidas y bailes que se realizan en espacios públicos, como los atrios de las iglesias, o en las casas de los ma­yordomos. Es en estas ocasiones que los cusqueños, orgullosos de sus costumbres, se muestran sumamente hospitalarios.
Al margen de los momentos festivos, el cusqueño diferencia bastante las esferas de lo público y lo privado. La vida de la fa­milia transcurre en la casa y los pobladores de la ciudad son por lo general poco dados a abrir las puertas de sus viviendas a per­sonas poco conocidas. Dentro de la casa, por otro lado, son muy marcadas todavía las diferencias de roles entre el varón y la mujer. Esta, con o sin ayuda de una empleada doméstica, tiene la res­ponsabilidad de preparar y servir los alimentos y, en general, de cumplir o velar por el cumplimiento de todas las tareas del hogar. La cocina familiar es un espacio netamente femenino, al que el varón ni siquiera asoma.
Rezago también del Cusco tradicional es la poca presencia de la mujer en la esfera pública. Hay espacios que son prácticamen­te reservados a los hombres, como los bares y cantinas y los sa­lones de billar. Por lo general, asimismo, el varón tiene una vida social mucho más activa que la mujer, que pasa más tiempo en el espacio doméstico. Es frecuente el caso, incluso, de esposos que rara vez se muestran en lugares públicos con sus esposas. Es­to, lejos de llamar la atención, es una norma admitida en la vi­da de la ciudad.
Las picanterías y las quintas (restaurantes campestres o, por lo menos, con espacios abiertos) son los lugares preferidos por las familias cusqueñas para comer fuera de casa un día domingo o en alguna ocasión especial. Las picanterías y chicherías, nu­merosísimas en todo el Cusco y fáciles de reconocer por los pen­dones con flores o, últimamente, plásticos de color rojo que se exhiben en las portadas de las casas que las albergan, son el espa­cio de socialización por excelencia, sobre todo para los cusqueños de los sectores populares, a lo que contribuyen las mesas y bancos largos que reúnen a los comensales, así no se conozcan entre sí.
No en vano Uriel García, un escritor indigenis­ta cusqueño de la primera mitad del siglo XX, ha aquilatado la importancia de las picanterías llamán­dolas “cavernas de la nacionalidad”.

El Cusco cosmopolita – Peru Inca Trail:

Jmachu picchu antiguo con peru inca trailunto a este Cusco tradicional, que conserva mo­dos y costumbres de larga data y que se mantiene al margen del tráfago y velocidad que caracterizan la vida de las ciudades en este nuevo milenio, exis­te uno moderno, cosmopolita, cuyo rápido ritmo está marcado por la actividad turística. De hecho, la así llamada industria sin chimeneas es la que di- namiza la vida económica de una ciudad enclavada en una región eminentemente agrícola, de econo­mía deprimida y muy mal comunicada todavía con las grandes ciudades de la costa y con el ex­tranjero.
Hoteles y restaurantes, bares y cafés, pubs y discotecas, agen­cias de viaje y empresas de transporte, tiendas de souvenirs y de implementos fotográficos, minimarkets, librerías, tiendas de dis­cos, cabinas públicas de Internet, galerías de arte; todo esto y mu­cho más forma el entramado de servicios relacionados con el turismo. Son centenares las personas que trabajan directamente en la actividad y se cuentan por miles las ocupadas de manera indirecta en relación con la producción y servicios destinados al turista, desde los artesanos que tejen prendas de lana de al­paca hasta los niños que vestidos a la usanza indígena posan junto a una llama en las calles ante los muros incaicos.
En doscientos mil se calculan los visitantes extranjeros que llegan anualmente a Cusco. Para una población que apenas so­brepasa los trescientos mil habitantes, esta presencia es muy no­toria. De hecho, se podría decir figuradamente que el turista se ha apropiado del centro histórico de la ciudad. Allí donde antes vivía una familia acomodada, ahora funciona un hostal; donde había un zapatero, ahora hay una lavandería rápida; donde esta­ban los comercios de ropa o abarrotes o pasamanería, ahora hay agencias de turismo, souvenirs, casas de cambio, etc., etc. Son los efectos indeseables de una mala planificación de esta importantísima actividad económica, pero es también el precio que la ciu­dad debe pagar por la actividad que le da sustento.
En las dos o tres décadas de convivencia con el turista, el cus- queño está cambiando mal que le pese. Los únicos en contactar­se durante mucho tiempo fueron los guías y empleados de hoteles y agencias de viaje. Luego siguieron los “bricheros”, especie de^z- golos andinos que enamoran a las extranjeras explotando el interés de éstas por lo indio y por los incas. A los “bricheros” se sumaron las “bricheras”, jóvenes cusqueñas que además de diversión bus­can seguramente un trato distinto, más igual, con el varón. Y, con el tiempo, los diversos locales que antes sólo atendían a turistas, desde pubs hasta pizzerías, se fueron llenando de cusqueños de ambos sexos deseosos de departir con los viajeros de todos los puntos del planeta que llegan a su ciudad. Ahora, la pizza se ha convertido en uno de los platos preferidos de la población local.
Es en la vida nocturna donde más se nota el cambio de rostro de la antigua ciudad imperial. Si el Cusco, por los fríos riguro­sos que lo castigan la mayor parte del año, dormía antes apenas pasadas las ocho o las nueve de la noche, tiene ahora una agita-
da vida bohemia que se prolonga hasta las madrugadas. Los lo­cales que ofrecen música andina en vivo al filo de la medianoche, y luego lo último del rock mientras haya parroquianos, son los que ponen la nota característica de la noche cusqueña, donde ex­tranjeros y nativos, salvando las barreras idiomáticas y cultura­les, descubren que son más las cosas que unen a los ciudadanos con distintos pasaportes que las que los separan.
Tal es el Cusco hoy, una ciudad cuyos habitantes se debaten entre la nostalgia por el imperio perdido, muestra de lo cual es el Inti Raymi, y el deseo de reconciliarse con la historia, por más dolorosa que sea, como pareciera ocurrir en la fiesta del Corpus Christi, amalgama de elementos culturales andinos y occidentales. Una ciudad, en suma, que está con un pie en el nuevo milenio, pe­ro que todavía se resiste a levantar el otro de los siglos pasados.

sábado, 23 de agosto de 2014

La Coca - Peru Inca Trail

La Coca - Peru Inca Trail: Su nombre exacto en idioma quechua es kuka. y su denominación científica es Eryth- roxylon coca. Es un arbusto oriundo del Perú, que crece en tierras húmedas y de clima cálido y subcálido, entre 1 500 y 1 900 msnm. Su tallo, delgado y poco ramoso, alcanza unos 2 m. De él brotan ramas delgadas con abundantes hojas, ovaladas y enteras, que muestran una nervadura central bastante acentuada. Sus flores son blancas y pequeñas; y sus frutos, aprovechables sólo por las semillas, son pequeños y secos, en forma de drupas ovaladas de un vivo color rojo.

Desde antiguos tiempos prehispánicos fue muy apreciada esta planta, por el leve efecto psicotrópico de la masticación de sus hojas. Estas poseen una pequeña proporción de cocaína en la forma de cinomilcocaína, alocinamilcocaína, tropococaína y benzoilecgomina, compuestos resultantes de diferentes combinaciones de los ácidos cocaico y truxílico, que sufren alteraciones por acción de la luz solar, el calor o el tiempo. El contenido de alcaloide de las hojas se eleva hasta 40 y 60 por ciento si son secadas al sol o a la sombra. Esta es la fase inicial del proceso conducente a destilar y concentrar el alcaloide para uso narcótico. Cuando el paso del tiempo es mayor, la cocaína se crueca en cinomilcocaína. La hoja fresca, en cambio, como la usa el hombre andino, sólo ofrece efectos estimulantes y tónicos.

Las hojas de coca se acullican (se mastican) aderezadas con llipta (ceniza), formando un bolo que es retenido en la boca y lentamente proporciona sus beneficios, sin necesidad de ingerir nue\as finjas durante algunas horas. Todo este proceso de masticación y disfrute de sus efectos es el chacchado de la coca, que "estimula, abstrae, alegra, entristece, embriaga, ilusiona, alucina, impasibiliza" (según el escritor Enrique López Albújar). Al chaícharla adquiere el campesinb resistencia a la fatiga y al hambre, o sutileza para penetrar en las complejidádes’del alma humana. Con ella oficia el pacco (chamán andino) durante sus ceremonias mágicas; y ensimismado, el hombre andino la saborea para penetrar en los arcanos de su destino.

La hoja de coca tiene también aplicaciones medicinales de antigua data. En casos de cefalalgia se aplican las hojas de coca, algo mascadas o enteras, sobre las sienes. Para mitigar los dolores ventrales se masca las hojas con llipta. La infusión se toma para contrarrestar el mal de altura, para controlar la diarrea y aun los vómitos originados por la tuberculosis; y en fricciones se emplea para curar los sabañones.

No se ha encontrado la coca en estado silvestre, y los testimonios arqueológicos dan a conocer que su uso estuvo ampliamente difundido mucho tiempo antes de ser unificado bajo el dominio de los incas, de modo que su cultivo fue el resultado de seculares trabajos. Al efecto, empezaban con la preparación de la semilla; cogían los frutos durante el mes de marzo, por ser entonces cuando aquélla se halla en sazón; la ponían donde no le diera el sol; en su momento formaban almacigos; y luego trasplantaban éstos a las chacras, formando hileras en las cuales debían quedar las plantas a medio metro una de otra, y cuidando que las raíces quedasen íntegramente estiradas, pues basta que se doblen o se quiebren para ocasionar la pérdida del retoño. 

Cuando han llegado a su punto, "cogen la hoja tomando cada rama de por sí entre los dedos de la mano, la cual corren con tiento hasta llegar al pimpollo; (pero) no han de llegar a él porque se seca toda la rama. Cogida la hoja, la secan al sol; no ha de quedar del todo seca porque pierde mucho el verdor, que es muy estimado, y se convierte en polvo, por ser tan delicada, ni ha de quedar con mucha humedad, porque en. los cestos donde la echan para llevarla de unas partes á otras, se enmohece y se pudren han'de dejarla en un cierto punto, que participe de uno y de otro. Los cestos hacen de cañas hendidas, que las hay muchas y muy buenas, gruesas y delgadas, en aquellas provincias de los Antis; y con las hojas de las cañas gruesas, que son anchas de más de una tercia y largas de más de media vara, cubren por de fuera los cestos, porque no se moje la coca, que la ofende mucho el agua; y con un cierto género de cáñamo, que también lo hay en aquel distrito, enredan los cestos. Cógese aquella yerba de cuatro en cuatro meses, tres veces al año, y si escardan bien y a menudo la mucha que con ella se cría de continuo, porque la tierra en aquella región es muy húmeda y muy caliente, se anticipa más de quince días cada cosecha; de manera que vienen a ser casi cuatro cosechas al año; por lo cual, un diezmero codicioso de los de mi tiempo, cohechó a los capataces de las heredades más ricas y principales que había en el término del Cusco por que tuviesen cuidado de mandar que las escardasen a menudo; (y) con esta diligencia quitó al diezmero del año siguiente las dos tercias partes del diezmo de la primera cose cha" (Inca Garcilaso). 

Antiguamente estuvo limitado su cultivo a las chacras del inca; y para labrarlas eran enviados los criminales, pues la humedad y el calor las hacían insalubres para las gentes de la tierra alta, de modo que sólo a manera de castigo era posible recoger las hojas en sazón. Su uso estuvo limitado al inca y la nobleza; pero a manera de favor solía aquél permitirlo a quienes se distinguían en su servicio, y, con cautelosa medida, a los soldados en campaña o a los chasquis que vencían los caminos del imperio. Y tan alta estimación dispensaron a esta planta que la ofrecieron en los más solemnes sacrificios, así como a las huacas para atraer la protección de los ancestros, y a las apachetas para que les permitiesen vencer las asperezas de la jornada. 

Después de la conquista dividiéronse las opiniones de los españoles en tomo a los efectos de la coca: pues unos los atribuyeron a la influencia de las antiguas supersticiones, otros pensaron que eran puramente imaginarios, y no faltaron quienes la vieron producir "fuerza y aliento en los indios", pues "con un puñado de coca (podían) caminar doblando jornadas, sin comer a veces otra cosa" (José de Acosta). En consecuencia, permitieron la generalización de su empleo, tanto para halagar a los indios como para obtener el mayor rendimiento de su trabajo. Aumentó su consumo en tal grado, que se velan manadas de dos y tres mil llamas, cargadas con cestos de coca; y sólo en Potosí alcanzó el año 1583 a 100 000 cestos, cuyo precio por unidad llegó a ser hasta de cinco pesos ensayados. Una di-fusión en tal escala hubo de originar alguna preocupación a las autoridades y a los misioneros: el virrey Marqués de Cañete dispuso la restricción de los cultivos, el primer Concilio Límense (1567-69) juzgó que el chacchar se vinculaba a las antiguas prácticas religiosas de los indios, juristas como Hernando de Santillán y Francisco Falcón consideraron la necesidad de adoptar providencias que condujesen a la extirpación del coqueo, y el virrey Francisco de Toledo creyó conciliar los opuestos puntos de vista mediante la reglamentación del cultivo y el comercio de la coca. Andando el tiempo, hubo hombres de ciencia que llegaron a recomendar "la planta divina", sugiriendo su empleo doméstico en lugar del té; encareciendo su benéfica acción sobre las energías de marinos y sol-dados; y aun destacando sus virtudes analgésicas, depurativas y estimulantes.

No obstante la extensión y la frecuencia del hábito del chacchado, sería erróneo estimar que este tipo de consumo genera toxicomanía. Esta costumbre se caracteriza por el uso regular de unas pocas hojas para todo el día. Por otra parte, esta forma de coqueo no origina deterioro de la actividad mental o física, ni relajación moral. Existe un margen importante de cultivo tradicional de hoja de coca que nada tiene que ver con actividades delictivas.  "www.peruincatrail.net".

En distintas ocasiones se han dado campañas que han presentado el chacchado de coca como una toxicomanía (acompañada por trastornos digestivos, cefalalgia, limitación del apetito e insomnio), promoviendo campañas sanitarias y educativas para combatirla y limitarla. No obstante, se advierte actualmente que los síntomas analizados se presentan aunados a la alimentación deficiente y cierto grado de alcoholismo, de modo que los trastornos experimentados por los coqueros no deben reputarse íntegramente a los efectos de la planta, sino al complejo fisiológico que acompaña a todo desgaste orgánico.

Durante la década de 1950 los mayores cultivos de coca se localizaban en los departamentos de Cusco, Huánuco, Ayacucho y La Libertad. Cuatro décadas después, durante los años 1990, la mayor producción se ha registrado en los departamentos de Huánuco (en la cuenca del Huallaga y del Pachitea), Ucayali, Apurímac y Cusco, correspondiendo a este último el cuarto lugar en importancia. El año 1950 la producción toral de coca ascendió a 8.603 T.M., elevándose en 1960 a 9 045 T.M. A nivel nacional, en términos totales, el cultivo de coca abarcó 115 300 ha en 1995 y disminuyó a 38 700 ha en 1999. A su vez, la producción de hoja de coca, que fue de 183 600 toneladas métricas en 1995, bajó a 69 100 toneladas métricas en 1999. En el caso del Cusco, el área cultivada de coca en términos totales alcanzó 7 500 ha en 1999, dando una producción de 6 700 T.M. de hoja de coca para ese mismo año.

Durante la década de 1990 el fenómeno del narcotráfico obligó a diferenciar entre el cultivo tradicional de hoja de coca, destinado al chaccheo, y el destinado al mercado ilegal, notoriamente expandido en zonas de ceja de selva y en la cuenca del Huallaga. La proliferación del narcotráfico no sólo ha tenido efectos perniciosos internos, sino también en la imagen externa del Perú, dando lugar a una tergiversación del verdadero sentido del uso tradicional de la hoja de coca, cuya importancia ceremonial, tónica y medicinal desde tiempos milenarios nada tiene que ver con la drogadicción. Según cifras oficiales, el Perú produjo en 1990 el 60% de la producción mundial de hoja de coca. De una superficie total de 121 000 ha. destinadas en 1990 a este cultivo, cerca de 10.000 tuvieron como finalidad el consumo tradicional y 111 000 el mercado clandestino destinado a la elaboración ilegal de drogas. En 1990, de una producción total de 197 000 T.M. de hoja de coca, se estima que 181 000 T.M. fueron dedicadas al mercado ilegal, facilitando la producción de 1 600 T.M. de pasta básica de cocaína y 700 T.M. de clorhidrato de cocaína. Hasta 1997, gracias al esfuerzo conjunto del Estado peruano y los organismos internacionales relacionados con el control de drogas, las ha. destinadas al cultivo de coca disminuyeron de 121 000, en 1990, a 69 000 en 1997. En el mismo período, la producción de hoja de coca descendió de 197 000 a 130 000 T.M. Influyó en esta disminución el creciente debilitamiento de los grupos armados, ya fueran del narcotráfico o terroristas, que obstaculizaban la acción promocional del Estado en esas zonas. Este proceso positivo sigue su curso, que requiere ser complementado con políticas apropiadas en los países que son grandes centros consumidores.  "www.peruincatrail.net".

A diferencia del chaccheo dé hoja de coca, que aprovecha nutrientes y consume un bajo índice de alcaloide, las drogas derivadas de la hoja de coca concentran alcaloide puro mediante agentes químicos dañinos. De ahí que a la adicción se añada un grave riesgo a la salud. El producto narcótico contiene abundantes sustancias residuales altamente tóxicas y letales, ya que todo el proceso de concentración, secado (pasta básica) y cristalización (clorhidrato) requiere constante aplicación de kerosene, amoniaco, ácido sulfúrico, ácido clorhídrico, soda cáustica y permanganato de potasio. La Organización Mundial de la Salud ha opinado en contra de las propuestas de legalización de la cocaína no sólo por el aspecto adictivo sino también por las condiciones insanas de su procesamiento. Estas drogas, en todas sus modalidades, ocasionan directos daños físicos al producir hiperactividad vegetativa, hipertermia, psicosis tóxica, anorexia, rinitis crónica, hipertensión y arritmias respiratorias. Estos efectos se traducen en lesiones orgánicas, y anímicamente en inestabilidad emocional, dificultad comunicativa, abulia, negligencia incontrolada y violencia súbita contra seres queridos. La principal política antidrogas es la prevención y la difusión del peligro que ofrecen. El problema social ocasionado por las drogas en el Perú es importante. Mientras en 1988 los consumidores de pasta básica de cocaína y de clorhidrato de cocaína sumaron dentro del Perú 363 000 individuos respecto a una población de 21 millones de habitantes, en 1998 sumaron 3 millones de personas sobre un total de población de 24,5 millones de habitantes "www.peruincatrail.net".

La sustitución de los cultivos ilegales de coca por otros productos, útiles y a la vez rentables, es considerada por la comunidad internacional como la solución más efectiva para atender el problema social que representa esta actividad. Tanto en América del Sur como en otros continentes, el narcotráfico fomenta cultivos ilegales sin ocuparse directamente del desarrollo sostenido de dicha actividad, centrando su atención en localidades desatendidas económicamente y con dificultades para generar mejores ingresos con otros productos. La acción estrictamente militar y la erradicación violenta de los cultivos ilegales en determinadas circunstancias puede agravar el problema social antes que resolverlo. Por otra parte, además de involucrarse en una actividad riesgosa, los agricultores que optan por el cultivo ilegal de coca sufren un rápido deterioro de sus tierras hábiles, que no puede subsanarse sin apoyo técnico. La actividad co- calera no programada ha dado lugar, entre 1988 y 1996, a una tasa de deforestación del orden de las 1 000 ha. anuales, según el INEI. 

No es posible lograr una producción continua de coca más allá de unos pocos años, de tal suerte que los cultivadores ilegales pronto se ven obligados a migrar en busca de nuevas tierras. Hay, por tanto, implicancias sociales y ecológicas que deben tomarse en cuenta. En forma conjunta con el Estado peruano y diversos organismos no gubernamentales, el PNUFID (Programa de las Naciones Unidas para la Fiscalización Internacional de Drogas) conduce desde 1984 proyectos de prevención del uso de drogas y de promoción de cultivos alternativos en el marco de las convenciones internacionales respectivas suscritas por los países de las Naciones Unidas en 1971 y 1988. 

El programa de cultivos alternativos ha invertido entre 19 84 y 1998 un total de 50 millones de dólares, y entre 1988 y 1995 ha logrado sustituir 20 000 ha. de cultivo ilegal, beneficiando a más de 15 000 familias. Se han desarrollado en los últimos 10 años 8 proyectos importantes de cultivos alternativos: Bajo Huallaga, Huallaga-Pachitea-Ucayali, Aguaytía-Pichis Palcazu, Monzón-Tingo María, Apurímac-Ene, Palmapampa, Inambari-Tambopata y, en el Cusco, La Convención y Lares. Según datos del PNUFID (Naciones Unidas), el proyecto La Convención y Lares, entre 1985 y 1997, con una inversión de 17 millones de dólares, habilitó 5 000 ha. de cultivo de café, 1 100 ha. de cultivo de cacao y 200 ha. de cultivos varios, que permitieron disminuir entre 1991 y 1996 en 7 500 T.M. la producción ilegal de coca detectada en la zona.


La agricultura Andina Incaica - Peru Inca Trail

LA AGRICULTURA ANDINA - PERU INCA TRAIL

Los orígenes de la Agricultura Andina:

La actividad agrícola en el Perú se remonta a unos diez mil años. En el caso de la sie­rra y, en particular, en la región del Cusco, fue entre el quinto y el cuarto milenio an­terior a nuestra era que empezó a ciarse, en los valles de clima templado, una agricul­tura incipiente, caracterizada por la reco­lección periódica de raíces, legumbres y frutos silvestres y por la siembra de algunas semillas sin emplear todavía técnica alguna de irrigación. Calabazas, pallares, maní, ají, maíz, papa, achira y lúcuma fueron posible­mente los primeros productos cultivados.

A lo largo de un difícil proceso de adap­tación a la compleja geografía serrana, que abarcó casi dos mil anos, el hombre andi­no ideó cómo aprovechar para la agricul­tura diversos tipos de suelo y cómo mejorar la calidad de sus cultivos. Supo también desarrollar la ganadería con algunas espe­cies de camélidos, como la llama y la alpa­ca, empleadas también como animales de carga y como fuentes de materia prima (la­na, cuero). La paulatina domesticación de las plantas permitió a las primeras aldeas asegurar un sustento regular para la cre­ciente población. Cuando surgen las pri­meras culturas con pleno dominio de la alfarería y el arte textil, avanzando el se­gundo milenio anterior a nuestra era, el hombre andino ya había ideado cómo aprovechar para la agricultura la comple­ja geografía serrana y cómo influir en la evo­lución natural de las especies mediante la selección, la hibridación y otras técnicas.

Los logros de la agricultura andina - Peru Inca Trail

Los Andes fueron un gran centro de irra­diación del desarrollo agrícola en América. Los pobladores andinos demostraron gran habilidad para la domesticación de plantas en los distintos microclimas de su medio geográfico. La papa, el maíz, el olluco, la quinua y la oca fueron cultivados en dis­tintas variedades incluso en zonas altas y frías, más allá de los 3 500 msnm. Exponien­do los tubérculos a la congelación natural y luego deshidratándolos, se obtenían pro­ductos de mayor duración y valor alimenti­cio, como el chuño y la moraya (derivados de la papa) y el cahui (derivado de la oca). Más de medio centenar fueron las espe­cies domesticadas el hombre andino. Una lista, no exhaustiva, incluye, entre los tu­bérculos y raíces: papa, oca, olluco, afiu o mashua, camote, yuca, uncucha, yacón, arracacha, achira, jíkima, maca y mawk’ka; entre los granos: fréjol, pallar, tarwi, maíz, quinua, cafiihua, kiwicha, maní y puhuru; por último, entre los frutos: zapallo, cala­baza, lakahuiti, caigua, rocoto, sacha toma­te, tumbo, pepino, granadilla, guayaba, pacay y pepinillo. Dos arbustos, la coca y el sayri, eran apreciados por el efecto es­timulante de la masticación de sus hojas.

La papa o patata, también llamada ak- so en quechua, originaria del Perú y ali­mento básico de los antiguos peruanos, es sin duda una de las plantas de mayor va­lor nutritivo para el hombre. Hoy en día es uno de los cuatro cultivos más impor­tantes del mundo, junto con el maíz, el trigo y el arroz. En el área andina se co­nocen siete especies domésticas de este tubérculo, con aproximadamente cinco mil variedades y más de doscientas espe­cies silvestres. Entre las variedades consu­midas desde tiempos prehispánicos por los peruanos pueden mencionarse la alccai- huarmi (redonda, harinosa y blanca), cho­lla huaccoto (planas, menudas y de corazón amarillo) y pucamama (redonda, de piel morada, con yemas rojas y corazón ama­rillo). A modo de comparación, hay que señalar que en el resto del mundo sólo se conocen alrededor de 750 variedades "www.peruincatrail.net".

El maíz, o sarn en quechua, fue un ali­mento fundamental de los antiguos pe­ruanos, no sólo por su valor nutritivo sino por la posibilidad de almacenar sus granos y hacer harina con ellos. Hoy se produce en todo el mundo. Los hombres andinos desarrollaron cultivos en distintos climas y alturas con tallos de 1,5 m que producían mazorcas todo el año. Se conocen diversas variedades de antigüedad prehispánica, llamadas capia, culli, muruchuo, y otras. El maíz se consumía y se consume todavía en forma de choclo (mazorca tierna), mote (granos cocidos y pelados), cancha (granos tostados) o chochoca (grano molido sanco­chado). También se hace de maíz, desde tiempos inmemoriales, la chicha o aqa, be­bida fermentada con cierto grado alcohóli­co, de gran importancia en las festividades.

La agricultura incaica - Peru Inca Trail:

Los incas aumentaron la provisión de agua mediante drenajes y redes de canales, con­trolaron las inundaciones con diques y re­presas y construyeron prodigiosos andenes (terrazas de cultivo) para conservar los sue­los. Emplearon fertilizantes naturales, al­macenaban y seleccionaban semillas y brotes, y tuvieron como instrumento bá­sico de labranza la taclla o chaquitaclla, especie de arado que era accionado indi­vidualmente, sin ayuda de tracción animal. El uso de las aguas y las faenas agrícolas se organizaban mediante los diferentes ay- llus o comunidades que poblaban el valle, bajo dirección de las panacas o linajes reales. Los ayllus realizaban obras co­munitarias y actividades agrícolas de subsistencia con métodos basados en la reciprocidad, como la minka y el ayni. También realizaban labores destinadas a alimentar a la corte del inca, sus servido­res, la jerarquía burocrática y eclesiástica y el ejército.

La agricultura incaica tenía un calen­dario ritual de gran importancia religiosa. Por ejemplo, la ceremonia del Urna Raymi Quilla (en octubre) tenía como propósito invocar mediante sacrificios la bondad de las lluvias. El Aymoray Quilla (en mayo) érala celebración de la cosecha, dando gra­cias a la madre tierra o Pachamama. La fiesta del Inti Raymi (que aún se celebra en junio en el Cusco) era de adoración al sol como protector de la fecundidad. La distribución del agua de regadío tam­bién tenía connotaciones religiosas. Fra complementada con un sistema de ceques, que eran unas líneas de agua sagrada que salían del templo mayor, el Korikancha, y enlazaban las huacas o sitios sagrados que separaban el territorio de los distin­tos ayllus.

Muchos logros importantes de la agri­cultura incaica siguen siendo la base de la actividad agrícola cusquefia y de mu­chas regiones serranas. Son numerosos los lugares en el Cusco y sus alrededores don­de todavía se pueden apreciar estos gran­des adelantos. El conjunto de andenes y el complejo sistema de riego mediante acueductos y canales deTipón, las andene- rías de Písac y Zurite, los andenes circula­res de Moray son de visita indispensable para los viajeros que quieran apreciar es­te sobresaliente aspecto de la civilización incaica.


martes, 19 de agosto de 2014

La Escuela Cusqueña de Pintura - Peru Inca Trail

La Escuela Cusqueña de pintura surgida durante la colonia es uno de los fenómenos más originales y valiosos del arte americano en general. Nació de la colisión de dos corrientes poderosas: la tradición artística occidental, por un lado, y el afán de los pintores indios y mestizos de expresar su vi¬sión del mundo, por el otro.

Pocos años después de la llegada de los españoles al Cusco se puede rastrear la presencia de pintores europeos en la ciudad, trabajando en lienzos y retablos para la primera Catedral. La intensa actividad desplegada por el pintor italiano Bernardo Bitti marca un primer momento del desarrollo del arte cusqueño."City Tours Cusco Tradicional"

Este artista, nacido en Camerino en 1548 y miembro de la Compañía de Jesús desde los veinte años, introdujo en el Cusco una de las corrientes en boga en la Europa de entonces, el manierismo, cuyas principales características eran el tratamiento de las figuras de manera un tanto alargada, como en las famosas imágenes de El Greco, con la luz focalizada en ellas y un acento en los primeros planos en desmedro del paisaje y otros detalles.

Durante sus dos estancias en Cusco, la primera hacia 1583 y la segunda en 1595, Bitti recibió el encargo de hacer el retablo mayor de la iglesia de su orden y pintó algunas obras maestras, como La coronación de la Virgen (actualmente en el Museo de la iglesia de La Merced) y la Virgen del pajarito, en la Catedral, pero sobre todo hizo escuela y dejó numerosos seguidores.

Otro de los grandes exponentes del manierismo cusqueño es el pintor Luis de Riaño, nacido en Lima y discípulo del italiano Angelino Medoro. A decir de José de Mesa y Teresa Gisbert, autores de la más completa historia del arte cusqueño, Riaño se enseñorea en el ambiente artístico local entre 1618 y 1640, dejando, entre otras obras, los murales del templo de Andahuaylillas. En este mismo templo pinta un Arcángel San Miguel y un Bautismo de Cristo. Una Inmaculada concepción suya se conserva en el convento de La Recoleta y otra en un retablo del convento de Santa Clara, junto a los demás lienzos que conforman el conjunto.

En la pintura cusqueña, el Barroco es sobre todo resultado de la influencia de la corriente tenebrista a través de la obra de Francisco de Zurbarán y del uso como fuente de inspiración de los grabados de arte flamenco provenientes de Amberes. Marcos Ribera, nacido en el Cusco en los años 30 del siglo XVII y fallecido en 1704, es el máximo exponente de esta tendencia. Cinco pinturas suyas de apóstoles se aprecian en la iglesia de San Pedro, otras dos en el retablo mayor y un par adicional en un retablo lateral. El convento de Santa Catalina guarda La piedad, y el de San Francisco algunos de los lienzos que ilustran la vida del fundador de la orden, que pertenecen a varios autores. De Ribera son, entre otros, La visión de la cruz y San Francisco recibe los estigmas.

El término de Escuela Cusqueña se ajusta más estrictamente a la producción artística de los pintores indios y mestizos de fines del siglo XVII. Esta pintura es “cusqueña” no sólo porque sale de manos de artistas locales, sino porque se aleja de la influencia de las corrientes predominantes en el arte europeo y sigue su propio camino.

Este nuevo arte nacido en el Cusco se caracteriza, en lo temático, por el interés puesto en asuntos costumbristas, como la procesión del Corpus Christi, y por la presencia, por vez primera, de la flora y la fauna andinas. Aparecen, asimismo, una serie de retratos de caciques indios, así como cuadros genealógicos y heráldicos. En cuanto al tratamiento técnico, ocurre un desentendimiento de la perspectiva sumado a una fragmentación del espacio en varios espacios concurrentes o en escenas compartimentadas. La predilección por los colores intensos es otro rasgo típico de este estilo pictórico.

Un hecho ocurrido a fines del siglo XVII resultó decisivo para el rumbo que tomó la pintura cusqueña. En 1688, luego de permanentes conflictos, se produjo una ruptura en el gremio de pintores que terminó con el apartamiento de los pintores indios y mestizos debido, según ellos, a la explotación de que eran objeto por parte de sus colegas españoles, que por lo demás constituían una pequeña minoría. A partir de este momento, libres de las imposiciones del gremio, los artistas indios y mestizos se guiaron por su propia sensibilidad y trasladaron libremente al lienzo su manera de concebir el mundo.

La serie más famosa de la Escuela Cusqueña es, sin duda, la de los dieciséis cuadros del Corpus Christi, que originalmente estuvieron en la iglesia de Santa Ana. Ahora, 13 de ellos se encuentran en el Museo de Arte Religioso del arzobispado y tres están en Chile. Realizados por un pintor anónimo de fines del siglo XVII, estos lienzos son considerados verdaderas obras maestras por la riqueza de su colorido, la calidad del dibujo y lo bien logrados que están los retratos de los personajes principales de cada escena, ya sean los caciques indios, las autoridades españolas o los religiosos que acompañan las imágenes. Por si fuera poco, la serie tiene un enorme valor histórico y etnográfico, pues muestra en detalle los diversos estratos sociales del Cusco colonial, así como gran cantidad de aspectos costumbristas de una celebración que ya entonces era central en la vida de la ciudad.

El pintor indio más original e importante es Diego Quispe Tito, nacido en la parroquia de San Sebastián, aledaña a Cusco, en 1611 y activo casi hasta finalizar ese siglo. Es en la obra de Quispe Tito que se prefiguran algunas de las características que tendrá la pintura cusqueña, como cierta libertad en el manejo de la perspectiva, una importancia nunca antes otorgada al paisaje y la abundancia de aves en los frondosos árboles que forman parte del mismo. El motivo de las aves, sobre todo del papagayo selvático, es interpretado por algunos investigadores como un signo evocativo de la resistencia andina o, en todo caso, una alusión a uno de los símbolos de la nobleza incaica.

La parte más valiosa de la obra de Quispe Tito se encuentra en la iglesia de su pueblo natal, San Sebastián. Destaca la serie de doce composiciones sobre la vida de San Juan Bautista en la nave principal del templo, con La danza de Salomé como la obra más lograda. De gran maestría son, asimismo, los dos enormes lienzos dedicados a San Sebastián, el del asentamiento y el de la muerte del santo. Famosa es, por último, la serie del Zodiaco que el artista pinta para la Catedral del Cusco hacia 1680. Se trata de escenas de la vida de Cristo y de parábolas evangélicas dedicadas cada una de ellas a un mes y marcadas por el signo del zodiaco correspondiente. Entre los nueve lienzos que se han conservado, los mejores son La huida a Egipto y la Parábola de los viñateros infieles.

Otro de los gigantes del arte cusqueño fue Basilio Santa Cruz Pumacallo, de ascendencia indígena como Quispe Tito, pero a diferencia de éste, mucho más apegado a los cánones de la pintura occidental dentro de la corriente barroca. Activo en la segunda mitad del siglo XVII, Santa Cruz dejó lo mejor de su obra en la Catedral, pues recibió el encargo de decorar los muros del costado del coro y de los brazos del transepto. Los mejores lienzos de este último conjunto son San Felipe Nieri y San Idelfonso, ¡unto a los dedicados a Santa María Egipciaca y María Magdalena. En el cuadro de la Virgen de Belén ubicado en el coro, sobresale un retrato del obispo y mecenas Manuel Mollinedo que es considerado por los especialistas obra capital de la pintura cusqueña.

Tal es la fama que alcanza la pintura cusqueña del siglo XVII que durante la centuria siguiente, y siempre de la mano de los numerosísimos pintores indios y mestizos que trabajan en la ciudad, se produjo un singular fenómeno que curiosamente dejó huella no sólo en el arte sino en la economía local. Nos referimos a la aparición de talleres industriales que elaboran lienzos en grandes cantidades por encargo de comerciantes que venden estas obras en ciudades como Trujillo, Ayacucho, Arequipa y Lima, o incluso en lugares mucho más alejados, en lo que hoy son Argentina, Chile y Bolivia. El pintor Mauricio García, activo hacia la mitad del XVIII, firmó un contrato para entregar cerca de quinientos lienzos en siete meses. Por supuesto que se trataba de lo que se conocía como pintura “ordinaria”, para diferenciarla de la pintura “de brocateado fino”, de diseño mucho más elaborado y colorido más rico.

El artista más importante del siglo XVIII es Marcos Zapata. Su producción pictórica, que abarcó más de 200 cuadros, se extiendió entre 1748 y 1764. Lo mejor de él son los 50 lienzos de gran tamaño que cubren los arcos altos de la Catedral del Cusco y que se caracterizan por la abundancia de flora y fauna como elemento decorativo.

El desarrollo artístico esbozado hasta aquí ha llevado a los ya mencionados José de Mesa y Teresa Gisbert a afirmar con fundados argumentos que “el fenómeno cusqueño es único y señala en lo pictórico y cultural el punto en que el americano enfrenta con éxito el desafío que supone la constante presión de la cultura occidental.”