Fotografos de Machu Picchu con Peru Inca Trail: Además de otras habilidades, Bingham fue un excelente fotógrafo. Ciertamente, para la expedición a machu picchu de 1912, el propósito principal eran las excavaciones en Machu Picchu tours. Su aporte está en la producción de un registro claro de las ruinas incas. También animó a los otros miembros del grupo de fotógrafos de la expedición a usar la Kodak 3-A y otras cámaras panorámicas para fotografiar la ciudadela inca Machupicchu.
Como muchas de las fotografías de la expedición peruana de Yale están en manos privadas; colecciones completas están en el Peabody Museum en Yale, la National Geographic Society y la Hispanic Society of America.
En lo posible se usan las anotaciones hechas por los fotógrafos de la expedición peruana de Yale. Éstas están indicadas en letras cursivas.
FOTOGRAFOS DE LA EXPEDICIÓN PERUANA DE YALE A MACHU PICCHU TOURS (1911-1915):
- Hiram Bingham, en su tienda en Machu Picchu, 1912.
- Hiram Bingham, arriando la muía, al final de la expedición de 1911.
- Hiram Bingham con otros miembros de la expedición de Yale y los dignatarios peruanos a finales de la exitosa expedición de Yale.
- Poster armado de los archivos de la National Geographic, abril 1913.
- Excavación debajo de Ñusta Isppana, la Roca Blanca, 1912.
- “Uno de nuestros cargadores cruzando el río Pampaconas”
- “Saavedra y su cerámica Inca”
- “En la profundidad de la selva del río Pampaconas…”
- “El mismo descendiente Inca de Espíritu Pampa”
- “Puente improvisado para cruzar el Urubamba, 1912”
Vista del Machu Picchu desde el campamento de la expedición que hizo su ingreso a inicios de julio de 1912. De cerca, el 17 de agosto se exhibe en este espacio el progreso alcanzado…”La sagrada plaza antes de la excavación en machu picchu tours…”; “Defensas de Machu Picchu…”
- Uno de los “conjuntos familiares”, conocido como el sector industrial…
- La sagrada plaza desde el Sur de machu picchu…
- “El Intihuatana del Inca hecho por los constructores de Machu Picchu”
- George Eaton excavando cerca al muro oeste del templo principal de machupicchu, 1912.
- “El primer entierro en una cueva de Machu Picchu conteniendo un cráneo humano”
- “… Dr. Eaton, y sus ayudantes indios durante la excavación de un esqueleto humano”
- “Antiguo camino hacia Machu Picchu”
- Fotografiando Machu Picchu tours, 1912.
- Dibujos hechos por las expediciones peruanas de Yale a Machu Picchu Tours:
- Machu Picchu: usaron el método de “ojos de amarra”
- Machu Picchu: el poder de una puerta de la ciudadela
- Plano de Ñusta Isppana
- Plano de Llactapata
- Plano de Palcay
- Puente construido sobre el Urubamba (Valle sagrado de los incas)
- Machu Picchu: “grupo de las tres puertas”
- Machu Picchu: “grupo de los nichos extraños”
- Machu Picchu: “grupo ingenioso y del jardín privado”
- Machu Picchu: plano de la “plaza sagrada y “ojos de pájaro”. Vista de la “plaza sagrada y de la “serpiente de roca”
- Plano de la parte central de Machu Picchu
- Caminos alrededor de Machu Picchu y Huayna Picchu
Viajes a Machu Picchu con Peru Inca Trail:
Poco son los que se dan realmente cuenta de cuánto se debe a los peruanos. Escaso es también el número de las personas que aprecian debidamente el hecho de que nos dieran la papa, variedades de maíz y drogas tan útiles al hombre como la quinina y la cocaína. Su civilización, que empleó miles de años para desarrollarse, se caracterizó por el genio intensivo, la destreza artística y un conocimiento de la agricultura que no ha sido aventajado más tarde. En la elaboración de hermosa cerámica y en el tejido de telas finas, igualaron lo mejor que Egipto y Grecia podían ofrecer. Aunque los Incas gobernaron a millones de vasallos bajo un benévolo despotismo, que no permitía a nadie sufrir de hambre o de frío, no poseyeron un idioma escrito y ni siquiera jeroglíficos. Debido a ello, nuestro saber depende de lo que podemos ver o de lo que nos dejaron, ayudados por los cronistas del siglo XVI, contemporáneos de Pizarro y de los conquistadores, muchos de los cuales miran su historia y su política con ojos europeos. El Inca Garcilaso de la Vega, por ejemplo, permaneció cuarenta años en España antes de escribir su famosa narración sobre sus antepasados.
Cuatrocientos años atrás, el último de los Incas vivía en una de las más inaccesibles regiones de los Andes, la que se extiende entre los ríos Apurímac y Urubamba, dos importantes afluentes del Amazonas. Aquí estaban aislados, de la parte del Perú que había caído bajo la potestad de Pizarro y de los conquistadores, por poderosos precipicios, desfiladeros a tres millas de altura, cañones de granito de más de una milla de profundidad, glaciares, selvas ecuatoriales y, en fin, poderosas corrientes. Durante treinta y cinco años gozaron de virtual independencia, semejante a la que tuvieron sus antepasados durante siglos. Dos fueron sus capitales: Vitcos, reducto militar construido de prisa, en que recibieron de cuando en cuando a refugiados, emisarios españoles y misioneros agustinos, y Vilcapampa, la residencia principal, santuario magníficamente edificado al cual ningún español logró penetrar jamás.
Con la muerte del último Inca, en 1571, Vitcos fue abandonado. Fortaleza en lo alto de una montaña, era inconveniente como sitio de residencia. Su nombre estuvo olvidado y había gran confusión acerca del lugar de su emplazamiento cuando logramos descubrirla. La real ciudad de Vilcapampa se hallaba completamente perdida. Santuario sagrado, escondido al borde de grandes precipicios en un cañón estupendo, el secreto de su existencia estuvo seguramente sepultado por tres largas centurias a la sombra de las montañas de Machu Picchu tours. Y esas ruinas tomaron entonces el nombre de la montaña, porque cuando las encontramos, nadie sabía cómo llamarlas.
Este maravilloso santuario inca Machu picchu tours, perdido durante tres siglos, se convirtió finalmente en una verdadera Meca para los turistas ambiciosos. Quienquiera fuese a Sudamérica quiso verlo. Antes se empleaban dos o tres días de duro viaje desde el Cusco, a lomo de muía o a pie; pero ahora puede alcanzarse por tren y muía en un día. Posiblemente, en poco tiempo habrá un buen camino para automóviles. Además, el Cusco, que estaba a una semana de Lima, puede ahora alcanzarse por medio del avión… ¡en pocas horas! Vienen peregrinos tanto de Buenos Aires y Santiago como de Nueva York y Washington. Todos concuerdan con el difunto Frank Chapman, de amada memoria, en que “por la sublimidad de sus vecindades, la maravilla de su ubicación y el carácter y misterio de sus construcciones, el hemisferio occidental no tiene nada comparable”.
Una vez que la descubrí, en 1911, la Universidad de Yale y la National Geographic Society hicieron posible que yo explorara la región acuciosamente y que publicase el resultado de mis estudios. Estos informes han estado durante largo tiempo agotados. Mientras tanto, aparecieron varios documentos, y arqueólogos profesionales extendieron nuestro conocimiento de los Incas hasta el punto de que pareció conveniente reunir todo lo que se supiese de Machu Picchu: sus orígenes, cómo llegó a perderse y cómo fue finalmente descubierta, y presentarlo como ahora lo hago, en forma popular, para provecho de los que sienten curiosidad respecto de los Incas y de la ciudad sagrada que lograron ocultar de los conquistadores españoles.
En el corazón del país, a unas cincuenta millas de distancia de la ciudad capital del Cusco, está el Gran Cañón del Urubamba, uno de los sitios más bellos del mundo. Fue durante siglos imposible que los viajeros lo recorriesen, porque un escarpado precipicio de granito, que se eleva dos mil pies desde las riberas del río, desafiaba cualquier esfuerzo que se hiciera para franquearlo. Los plantadores que cultivaban cacao y azúcar en el bajo valle sólo podían llevar sus productos al mercado cruzando un paso cubierto de nieve tan alto como nuestro famoso Pikes l’eak. Más tarde persuadieron al Gobierno peruano para que abriese un camino, horadando una cara del gran precipicio de granito. Lo usaron durante varios años sin sospechar siquiera que en lo más elevado de la empinada ceja, a dos mil pies encima de ellos, descansaban las ruinas de un gran santuario inca. Raimondi, gran explorador de la geografía peruana, las ignoró. El minucioso Diccionario Geográfico del Perú, de Paz Soldán, no las menciona, aunque su existencia se rumoreaba desde 1875. Charles Wiener, enérgico explorador francés, las buscó sin éxito. Fueron visitadas sólo por varios fornidos mestizos y unos cuantos indios modernos. Un crecido número de ambiciosos buscadores de tesoros estuvieron tratando de hallar la última capital incaica. Eí nuevo camino hizo posible los descubrimientos de las expediciones peruanas de que se da cuenta en este volumen.




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