sábado, 23 de agosto de 2014

La agricultura Andina Incaica - Peru Inca Trail

LA AGRICULTURA ANDINA - PERU INCA TRAIL

Los orígenes de la Agricultura Andina:

La actividad agrícola en el Perú se remonta a unos diez mil años. En el caso de la sie­rra y, en particular, en la región del Cusco, fue entre el quinto y el cuarto milenio an­terior a nuestra era que empezó a ciarse, en los valles de clima templado, una agricul­tura incipiente, caracterizada por la reco­lección periódica de raíces, legumbres y frutos silvestres y por la siembra de algunas semillas sin emplear todavía técnica alguna de irrigación. Calabazas, pallares, maní, ají, maíz, papa, achira y lúcuma fueron posible­mente los primeros productos cultivados.

A lo largo de un difícil proceso de adap­tación a la compleja geografía serrana, que abarcó casi dos mil anos, el hombre andi­no ideó cómo aprovechar para la agricul­tura diversos tipos de suelo y cómo mejorar la calidad de sus cultivos. Supo también desarrollar la ganadería con algunas espe­cies de camélidos, como la llama y la alpa­ca, empleadas también como animales de carga y como fuentes de materia prima (la­na, cuero). La paulatina domesticación de las plantas permitió a las primeras aldeas asegurar un sustento regular para la cre­ciente población. Cuando surgen las pri­meras culturas con pleno dominio de la alfarería y el arte textil, avanzando el se­gundo milenio anterior a nuestra era, el hombre andino ya había ideado cómo aprovechar para la agricultura la comple­ja geografía serrana y cómo influir en la evo­lución natural de las especies mediante la selección, la hibridación y otras técnicas.

Los logros de la agricultura andina - Peru Inca Trail

Los Andes fueron un gran centro de irra­diación del desarrollo agrícola en América. Los pobladores andinos demostraron gran habilidad para la domesticación de plantas en los distintos microclimas de su medio geográfico. La papa, el maíz, el olluco, la quinua y la oca fueron cultivados en dis­tintas variedades incluso en zonas altas y frías, más allá de los 3 500 msnm. Exponien­do los tubérculos a la congelación natural y luego deshidratándolos, se obtenían pro­ductos de mayor duración y valor alimenti­cio, como el chuño y la moraya (derivados de la papa) y el cahui (derivado de la oca). Más de medio centenar fueron las espe­cies domesticadas el hombre andino. Una lista, no exhaustiva, incluye, entre los tu­bérculos y raíces: papa, oca, olluco, afiu o mashua, camote, yuca, uncucha, yacón, arracacha, achira, jíkima, maca y mawk’ka; entre los granos: fréjol, pallar, tarwi, maíz, quinua, cafiihua, kiwicha, maní y puhuru; por último, entre los frutos: zapallo, cala­baza, lakahuiti, caigua, rocoto, sacha toma­te, tumbo, pepino, granadilla, guayaba, pacay y pepinillo. Dos arbustos, la coca y el sayri, eran apreciados por el efecto es­timulante de la masticación de sus hojas.

La papa o patata, también llamada ak- so en quechua, originaria del Perú y ali­mento básico de los antiguos peruanos, es sin duda una de las plantas de mayor va­lor nutritivo para el hombre. Hoy en día es uno de los cuatro cultivos más impor­tantes del mundo, junto con el maíz, el trigo y el arroz. En el área andina se co­nocen siete especies domésticas de este tubérculo, con aproximadamente cinco mil variedades y más de doscientas espe­cies silvestres. Entre las variedades consu­midas desde tiempos prehispánicos por los peruanos pueden mencionarse la alccai- huarmi (redonda, harinosa y blanca), cho­lla huaccoto (planas, menudas y de corazón amarillo) y pucamama (redonda, de piel morada, con yemas rojas y corazón ama­rillo). A modo de comparación, hay que señalar que en el resto del mundo sólo se conocen alrededor de 750 variedades "www.peruincatrail.net".

El maíz, o sarn en quechua, fue un ali­mento fundamental de los antiguos pe­ruanos, no sólo por su valor nutritivo sino por la posibilidad de almacenar sus granos y hacer harina con ellos. Hoy se produce en todo el mundo. Los hombres andinos desarrollaron cultivos en distintos climas y alturas con tallos de 1,5 m que producían mazorcas todo el año. Se conocen diversas variedades de antigüedad prehispánica, llamadas capia, culli, muruchuo, y otras. El maíz se consumía y se consume todavía en forma de choclo (mazorca tierna), mote (granos cocidos y pelados), cancha (granos tostados) o chochoca (grano molido sanco­chado). También se hace de maíz, desde tiempos inmemoriales, la chicha o aqa, be­bida fermentada con cierto grado alcohóli­co, de gran importancia en las festividades.

La agricultura incaica - Peru Inca Trail:

Los incas aumentaron la provisión de agua mediante drenajes y redes de canales, con­trolaron las inundaciones con diques y re­presas y construyeron prodigiosos andenes (terrazas de cultivo) para conservar los sue­los. Emplearon fertilizantes naturales, al­macenaban y seleccionaban semillas y brotes, y tuvieron como instrumento bá­sico de labranza la taclla o chaquitaclla, especie de arado que era accionado indi­vidualmente, sin ayuda de tracción animal. El uso de las aguas y las faenas agrícolas se organizaban mediante los diferentes ay- llus o comunidades que poblaban el valle, bajo dirección de las panacas o linajes reales. Los ayllus realizaban obras co­munitarias y actividades agrícolas de subsistencia con métodos basados en la reciprocidad, como la minka y el ayni. También realizaban labores destinadas a alimentar a la corte del inca, sus servido­res, la jerarquía burocrática y eclesiástica y el ejército.

La agricultura incaica tenía un calen­dario ritual de gran importancia religiosa. Por ejemplo, la ceremonia del Urna Raymi Quilla (en octubre) tenía como propósito invocar mediante sacrificios la bondad de las lluvias. El Aymoray Quilla (en mayo) érala celebración de la cosecha, dando gra­cias a la madre tierra o Pachamama. La fiesta del Inti Raymi (que aún se celebra en junio en el Cusco) era de adoración al sol como protector de la fecundidad. La distribución del agua de regadío tam­bién tenía connotaciones religiosas. Fra complementada con un sistema de ceques, que eran unas líneas de agua sagrada que salían del templo mayor, el Korikancha, y enlazaban las huacas o sitios sagrados que separaban el territorio de los distin­tos ayllus.

Muchos logros importantes de la agri­cultura incaica siguen siendo la base de la actividad agrícola cusquefia y de mu­chas regiones serranas. Son numerosos los lugares en el Cusco y sus alrededores don­de todavía se pueden apreciar estos gran­des adelantos. El conjunto de andenes y el complejo sistema de riego mediante acueductos y canales deTipón, las andene- rías de Písac y Zurite, los andenes circula­res de Moray son de visita indispensable para los viajeros que quieran apreciar es­te sobresaliente aspecto de la civilización incaica.


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